Mi intención con la entrada de hoy es doble, por una parte reflexionar sobre el futuro de la escuela y del sistema educativo general y por otro hacer una pequeña despedida de este formato de blog. No, no voy a dejar de hacer entradas, pero creo que ha llegado el momento de darle una vuelta de tuerca y pasar a la siguiente fase del proyecto tal como lo tenía ideado. Pero os mantendré en vilo porque hasta el final no sabréis de qué se trata !
Por tanto empecemos con la primera tarea que nos ocupa, el futuro de la educación. La primera idea que tengo sobre el tema es que no se puede predecir el futuro, el futuro de la educación dependerá en gran medida de la sociedad en la que estemos. Aunque actualmente se tienda hacia una apuesta clara por las TICs se me ocurre una pregunta al respecto ... ¿Estamos preparados para su inclusión total en el aula? Esta pregunta no sólo se refiere a los centros, también se refiere a los estudiantes y a los docentes.
Los cambios no pueden ser nunca forzados y a la ligera, se necesita una buena planificación y una evaluación previa de resultados y consecuencias de su aplicación. Yo creo que en estos momentos estamos en un período de transición entre lo tradicional y la tecnología. Es cierto que con respecto a la tecnología parece que sólo vemos las ventajas en el aula, si bien es cierto que tiene muchas y las aplicaciones son variadas muchas veces obviamos las desventajas o simplemente no pensamos en un plan B porque creemos a pies juntillas que son infalibles.
Esto último es un problema muy grave. En ocasiones lo imposible es posible y si no se cuenta con una solución el desastre es inminente. No hay más que ver el uso actual de la tecnología en las aulas, presentaciones de powerpoint por todos los sitios. Es cierto que su uso se ha vuelto imprescindible pero ¿qué sucede si la diosa Fortuna está en nuestra contra ? Algo tan simple como un virus en el pincho, un ordenador anticuado o un corte de luz o una sobrecarga eléctrica y nuestra clase se convierte en la ruina más absoluta. Es difícil que pase, es cierto, pero no es imposible.
Por eso este post sirva como reinvindicación de un plan B, llámese libro de texto, clase magistral o las otras 50 posibilidades. Lo cuál me recuerda a una anécdota durante la carrera, ya estábamos acabando incluso había compañeros míos que habían realizado prácticas en empresa. Ahí es cuando te das cuenta de que todos los cálculos o problemas que llevas resolviendo teóricamente, dedicándole sangre, sudor y lágrimas. El primer día te das cuenta de que tienes que trabajar con un ordenador y utilizas un programa que te resuelve un problema en décimas de segundo cuando tu le has tenido que dedicar horas y encima para una solución aproximada.
Entonces le preguntamos a nuestro profesor ... ¿Por qué nos dáis tanto contenido teórico - práctico que tenemos que dominar si al final todo se reduce a apretar un botón?
La respuesta que recibimos fue ... "Cuando todo falle, vosotros seguiréis trabajando y sacaréis el proyecto adelante". Con esto quiero decir que aunque todo falle, si tienes un plan B bien definido también se puede sacar la clase adelante.
Con la anterior reflexión creo que es hora de dar por terminada esta fase del blog. Ahora no en esta entrada, sino en la siguiente os voy a presentar la segunda fase del mismo. Mi idea de este blog era la de hacer algo útil con él asi que a partir de ahora lo usaré como una herramienta educativa con respecto a mis alumnos.
Las entradas seguirán siendo reflexiones sobre diferentes temas. Sin embargo, espero continuar con la educación como tema principal. En cuanto al número de entradas, subiré un par de artículos o reflexiones por semana en inglés.
Así desde aquí me despido y espero que sigáis leyéndome aunque sea en otro idioma, os prometo que será entretenido.
Buenas tardes, compañero Alberto,
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo con la entrada. Nos estamos emocionando con las aparentes ventajas de las TICs que no vemos ningún "pero".
Ya lo dijo Luis en clase: a lo mejor es estropearles a los niños la vista, a costa de tanta modernidad...
¡Un saludo!