Today I want to talk about some thought I have been collecting recently about how to teach and how to connect with your students. Lately I have been reading that the motivation is the key point of almost everything related with the professional career and, of course, with the education.
The problem what we can do if our students are not motivated enough to follow the lesson. Here the connection with your students are the main thing to be focused on, how to connect and therefore, how to transmit our own motivation.
Each student is different, that is an obvious fact, but everyone has a strong point, a hobby or something that can help us to support and ,later on, to build up our interaction with the student. How to find it, or which methods you should employ to reach that goal, it´s up to each teacher. I will never say this is an easy task, that is why this should be considered as part of our daily job, call it a challenge if you want, but if you ever are able to connect with your student and create some kind of relation beyond the established one (teacher / student relation) and you turn into not the enemy, just the opposite, someone he can trust, someone, who will help him to overcome the hurdles in the middle of the path in order to reach the final goal.
A teacher should be a guide who has to lead the student, show him the way, accompany him from the first moment till he stays out of our reach. That is our responsability, that is our job at the end of the day. What I meant to say is that teaching is more that knowledge although we are focused just on the results and how to achieve them. I think this should become a part of a past, we must remember and learn from it. This line of thought is something that we neglect by repeating it.
If you always repeat the same pattern, you will learn nothing out of it, so at the end, the method won´t evolve the way it should. What I want to express in this post is that it is possible to assist our students by showing them the path we had walked down before. Years ago we have been students too, there is no way it can be denied, so why should these paths remain hidden ?
Maybe if you show your previous experiences as student proving them that you are not the enemy, just a successful student, who sat on the same chairs on which your students are sitting at that moment, you can become one of the group, not as a teacher but as a big brother or in the best case scenario, a role model. That way a model can be set and the teacher might be able to connect with the people in front of him without losing a bit of authority and improving cohesion of the group at the same time.
Footprints
sábado, 14 de octubre de 2017
viernes, 6 de octubre de 2017
Moving on !
There is always a time, in which you think, the moment has come to move forward. Yesterday I decided to give this blog a gentle push in certain way that keeps people interested and in the long run make the blog a useful tool not only for me, but also for my students.
Nevertheless this blog will be open to everyone, who wants to contribute to it. Furthermore, if anyone wants to take part in it or share its content, I will offer no resistance. As I said before it is a free tool that I provide, no more no less.
The post or entries that I will post will be related with the education, former and new experiencies as a teacher, interesting articles to talk about and to make the readers ponder. That was, in first place, the main reason why I gave this blog a try. I was always reluctant in terms of applying the new tecnologies to my students, but somehow, lately, this perception has completely change since I have been experiencing the success of this dynamic. And I hope that this blog works, it will require hard work mixed with a little bit of talent but I will manage it the best I can.
So dear student or reader I hope you enjoy reading the posts and at the very same time you find it useful by learning something unknown to you or just by following my footprints. That was my statement.
Write you soon !
Keep it real
K.S
Nevertheless this blog will be open to everyone, who wants to contribute to it. Furthermore, if anyone wants to take part in it or share its content, I will offer no resistance. As I said before it is a free tool that I provide, no more no less.
The post or entries that I will post will be related with the education, former and new experiencies as a teacher, interesting articles to talk about and to make the readers ponder. That was, in first place, the main reason why I gave this blog a try. I was always reluctant in terms of applying the new tecnologies to my students, but somehow, lately, this perception has completely change since I have been experiencing the success of this dynamic. And I hope that this blog works, it will require hard work mixed with a little bit of talent but I will manage it the best I can.
So dear student or reader I hope you enjoy reading the posts and at the very same time you find it useful by learning something unknown to you or just by following my footprints. That was my statement.
Write you soon !
Keep it real
K.S
El futuro ya está aquí (The future is here)
Mi intención con la entrada de hoy es doble, por una parte reflexionar sobre el futuro de la escuela y del sistema educativo general y por otro hacer una pequeña despedida de este formato de blog. No, no voy a dejar de hacer entradas, pero creo que ha llegado el momento de darle una vuelta de tuerca y pasar a la siguiente fase del proyecto tal como lo tenía ideado. Pero os mantendré en vilo porque hasta el final no sabréis de qué se trata !
Por tanto empecemos con la primera tarea que nos ocupa, el futuro de la educación. La primera idea que tengo sobre el tema es que no se puede predecir el futuro, el futuro de la educación dependerá en gran medida de la sociedad en la que estemos. Aunque actualmente se tienda hacia una apuesta clara por las TICs se me ocurre una pregunta al respecto ... ¿Estamos preparados para su inclusión total en el aula? Esta pregunta no sólo se refiere a los centros, también se refiere a los estudiantes y a los docentes.
Los cambios no pueden ser nunca forzados y a la ligera, se necesita una buena planificación y una evaluación previa de resultados y consecuencias de su aplicación. Yo creo que en estos momentos estamos en un período de transición entre lo tradicional y la tecnología. Es cierto que con respecto a la tecnología parece que sólo vemos las ventajas en el aula, si bien es cierto que tiene muchas y las aplicaciones son variadas muchas veces obviamos las desventajas o simplemente no pensamos en un plan B porque creemos a pies juntillas que son infalibles.
Esto último es un problema muy grave. En ocasiones lo imposible es posible y si no se cuenta con una solución el desastre es inminente. No hay más que ver el uso actual de la tecnología en las aulas, presentaciones de powerpoint por todos los sitios. Es cierto que su uso se ha vuelto imprescindible pero ¿qué sucede si la diosa Fortuna está en nuestra contra ? Algo tan simple como un virus en el pincho, un ordenador anticuado o un corte de luz o una sobrecarga eléctrica y nuestra clase se convierte en la ruina más absoluta. Es difícil que pase, es cierto, pero no es imposible.
Por eso este post sirva como reinvindicación de un plan B, llámese libro de texto, clase magistral o las otras 50 posibilidades. Lo cuál me recuerda a una anécdota durante la carrera, ya estábamos acabando incluso había compañeros míos que habían realizado prácticas en empresa. Ahí es cuando te das cuenta de que todos los cálculos o problemas que llevas resolviendo teóricamente, dedicándole sangre, sudor y lágrimas. El primer día te das cuenta de que tienes que trabajar con un ordenador y utilizas un programa que te resuelve un problema en décimas de segundo cuando tu le has tenido que dedicar horas y encima para una solución aproximada.
Entonces le preguntamos a nuestro profesor ... ¿Por qué nos dáis tanto contenido teórico - práctico que tenemos que dominar si al final todo se reduce a apretar un botón?
La respuesta que recibimos fue ... "Cuando todo falle, vosotros seguiréis trabajando y sacaréis el proyecto adelante". Con esto quiero decir que aunque todo falle, si tienes un plan B bien definido también se puede sacar la clase adelante.
Con la anterior reflexión creo que es hora de dar por terminada esta fase del blog. Ahora no en esta entrada, sino en la siguiente os voy a presentar la segunda fase del mismo. Mi idea de este blog era la de hacer algo útil con él asi que a partir de ahora lo usaré como una herramienta educativa con respecto a mis alumnos.
Las entradas seguirán siendo reflexiones sobre diferentes temas. Sin embargo, espero continuar con la educación como tema principal. En cuanto al número de entradas, subiré un par de artículos o reflexiones por semana en inglés.
Así desde aquí me despido y espero que sigáis leyéndome aunque sea en otro idioma, os prometo que será entretenido.
Por tanto empecemos con la primera tarea que nos ocupa, el futuro de la educación. La primera idea que tengo sobre el tema es que no se puede predecir el futuro, el futuro de la educación dependerá en gran medida de la sociedad en la que estemos. Aunque actualmente se tienda hacia una apuesta clara por las TICs se me ocurre una pregunta al respecto ... ¿Estamos preparados para su inclusión total en el aula? Esta pregunta no sólo se refiere a los centros, también se refiere a los estudiantes y a los docentes.
Los cambios no pueden ser nunca forzados y a la ligera, se necesita una buena planificación y una evaluación previa de resultados y consecuencias de su aplicación. Yo creo que en estos momentos estamos en un período de transición entre lo tradicional y la tecnología. Es cierto que con respecto a la tecnología parece que sólo vemos las ventajas en el aula, si bien es cierto que tiene muchas y las aplicaciones son variadas muchas veces obviamos las desventajas o simplemente no pensamos en un plan B porque creemos a pies juntillas que son infalibles.
Esto último es un problema muy grave. En ocasiones lo imposible es posible y si no se cuenta con una solución el desastre es inminente. No hay más que ver el uso actual de la tecnología en las aulas, presentaciones de powerpoint por todos los sitios. Es cierto que su uso se ha vuelto imprescindible pero ¿qué sucede si la diosa Fortuna está en nuestra contra ? Algo tan simple como un virus en el pincho, un ordenador anticuado o un corte de luz o una sobrecarga eléctrica y nuestra clase se convierte en la ruina más absoluta. Es difícil que pase, es cierto, pero no es imposible.
Por eso este post sirva como reinvindicación de un plan B, llámese libro de texto, clase magistral o las otras 50 posibilidades. Lo cuál me recuerda a una anécdota durante la carrera, ya estábamos acabando incluso había compañeros míos que habían realizado prácticas en empresa. Ahí es cuando te das cuenta de que todos los cálculos o problemas que llevas resolviendo teóricamente, dedicándole sangre, sudor y lágrimas. El primer día te das cuenta de que tienes que trabajar con un ordenador y utilizas un programa que te resuelve un problema en décimas de segundo cuando tu le has tenido que dedicar horas y encima para una solución aproximada.
Entonces le preguntamos a nuestro profesor ... ¿Por qué nos dáis tanto contenido teórico - práctico que tenemos que dominar si al final todo se reduce a apretar un botón?
La respuesta que recibimos fue ... "Cuando todo falle, vosotros seguiréis trabajando y sacaréis el proyecto adelante". Con esto quiero decir que aunque todo falle, si tienes un plan B bien definido también se puede sacar la clase adelante.
Con la anterior reflexión creo que es hora de dar por terminada esta fase del blog. Ahora no en esta entrada, sino en la siguiente os voy a presentar la segunda fase del mismo. Mi idea de este blog era la de hacer algo útil con él asi que a partir de ahora lo usaré como una herramienta educativa con respecto a mis alumnos.
Las entradas seguirán siendo reflexiones sobre diferentes temas. Sin embargo, espero continuar con la educación como tema principal. En cuanto al número de entradas, subiré un par de artículos o reflexiones por semana en inglés.
Así desde aquí me despido y espero que sigáis leyéndome aunque sea en otro idioma, os prometo que será entretenido.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Se agua amigo mío (Be water my friend)
El tema a tratar hoy era la convivencia pero como viene siendo costumbre en mi blog intentaré abordar el tema desde un punto de vista diferente, ni mejor, ni peor. La convivencia suena a actividad fácil, sencilla y para toda la familia como diría algún trabajador de Bricomanía. Pero, ¿de verdad es un concepto tan sencillo como vivir con otros?
La realidad se torna bastante distinta a lo que en un principio se piensa cuando se echa un vistazo puramente superficial del tema. Todo comienza desde el concepto, convivencia es vivir juntos, y ahora viene lo complicado ... Cada persona tiene un modo distinto de vivir. Por eso la convivencia no es una tarea sencilla si el modo de vivir propio no coincide con el modo de vivir de una o varias personas o una comunidad, de hecho es bastantes problemas sociales se generan de esta manera, cuando alguien tiene una forma de vivir diferente que el resto y no se adecúa al grupo de referencia.
Sin embargo también se puede dar el caso contrario, que es lo que suele suceder normalmente que la gente que tiene un modo parecido o igual de convivir acaben juntándose y apoyándose mutuamente. Aunque sea un caso muy extremo, esto explica por ejemplo la generación espontánea de gettos en una población cualquiera. Así normativamente es como se forma una sociedad. Una ley no es más que un acuerdo de mínimos que se ha consensuado entre un grupo de personas y que se pone por escrito. Tanto en tu casa, como en tu familia, como en tu grupo de amigos existen leyes (ahora me estoy acordando del BroCode) que hay que respetar si se quiere ser miembro de un determinado grupo. La única diferencia es que estas normas o leyes simplemente no están escritas.
Ahora vamos a ir un paso más allá, para pertenecer a un grupo no sólo vale con respetar las normas, hay que hacerlas cumplir también. Esto da a entender que ya no sólo formas parte pasiva del grupo sino que te conviertes en parte activa del grupo en cuestión. Es entonces cuando verdaderamente te sientes parte del grupo, cuando tienes voz y voto.
Visto de esa perspectiva grupal, el centro educativo, la escuela y el colegio no deja de ser un grupo pero con mayor escala. ¿Por qué no somos capaces de percibirlo de este modo? ¿Por qué no vemos al colegio como algo nuestro, propio? Quizás sea porque en nuestra mentalidad pensamos que lo público es de todos y lo de todos no es de nadie. Pero, ¿y si cambiamos la mentalidad y no ponemos en los zapatos de un japonés? Entonces tendríamos la visión siguiente, la escuela es de todos, por lo tanto es mía también, por eso la cuido y la respeto y mis compañeros también la cuidan y la respetan como yo.
Desde esta última perspectiva, ¿qué tipo de problema de convivencia habrá? La respuesta es bien clara, ninguno. Si todos remamos en la misma dirección es imposible discutir acerca de hacia dónde va el barco. Por lo tanto y a modo de conclusión, si entre todos creamos y participamos activamente en la toma de decisiones y gestión de metas en nuestro centro educativo, la convivencia nunca será un problema sino la base de la consecución de esos objetivos propuestos.
La realidad se torna bastante distinta a lo que en un principio se piensa cuando se echa un vistazo puramente superficial del tema. Todo comienza desde el concepto, convivencia es vivir juntos, y ahora viene lo complicado ... Cada persona tiene un modo distinto de vivir. Por eso la convivencia no es una tarea sencilla si el modo de vivir propio no coincide con el modo de vivir de una o varias personas o una comunidad, de hecho es bastantes problemas sociales se generan de esta manera, cuando alguien tiene una forma de vivir diferente que el resto y no se adecúa al grupo de referencia.
Sin embargo también se puede dar el caso contrario, que es lo que suele suceder normalmente que la gente que tiene un modo parecido o igual de convivir acaben juntándose y apoyándose mutuamente. Aunque sea un caso muy extremo, esto explica por ejemplo la generación espontánea de gettos en una población cualquiera. Así normativamente es como se forma una sociedad. Una ley no es más que un acuerdo de mínimos que se ha consensuado entre un grupo de personas y que se pone por escrito. Tanto en tu casa, como en tu familia, como en tu grupo de amigos existen leyes (ahora me estoy acordando del BroCode) que hay que respetar si se quiere ser miembro de un determinado grupo. La única diferencia es que estas normas o leyes simplemente no están escritas.
Ahora vamos a ir un paso más allá, para pertenecer a un grupo no sólo vale con respetar las normas, hay que hacerlas cumplir también. Esto da a entender que ya no sólo formas parte pasiva del grupo sino que te conviertes en parte activa del grupo en cuestión. Es entonces cuando verdaderamente te sientes parte del grupo, cuando tienes voz y voto.
Visto de esa perspectiva grupal, el centro educativo, la escuela y el colegio no deja de ser un grupo pero con mayor escala. ¿Por qué no somos capaces de percibirlo de este modo? ¿Por qué no vemos al colegio como algo nuestro, propio? Quizás sea porque en nuestra mentalidad pensamos que lo público es de todos y lo de todos no es de nadie. Pero, ¿y si cambiamos la mentalidad y no ponemos en los zapatos de un japonés? Entonces tendríamos la visión siguiente, la escuela es de todos, por lo tanto es mía también, por eso la cuido y la respeto y mis compañeros también la cuidan y la respetan como yo.
Desde esta última perspectiva, ¿qué tipo de problema de convivencia habrá? La respuesta es bien clara, ninguno. Si todos remamos en la misma dirección es imposible discutir acerca de hacia dónde va el barco. Por lo tanto y a modo de conclusión, si entre todos creamos y participamos activamente en la toma de decisiones y gestión de metas en nuestro centro educativo, la convivencia nunca será un problema sino la base de la consecución de esos objetivos propuestos.
martes, 3 de octubre de 2017
Mira el lado bueno (Look on the bright side)
La entrada del blog de hoy está dedicada al conflicto, esa palabra que siempre está mal, es casi tabú en según que contextos pero sin embargo se ve como el mal menor o incluso una forma legítima para defender determinadas situaciones. Esto se debe a que en la mayoría de las ocasiones esta palabra está desvirtuada. La sociedad la ha desvirtuado con su uso inadecuado. Ahora no es politicamente correcto decir guerra, queda mucho mejor decir, conflicto armado. Tampoco se dice imparcialidad, lo denominamos conflicto de intereses.
Adonde quiero llega es que el conflicto en sí no es malo, no es más que una postura enfrentada en un determinada, de hecho el conflicto llevado a su máxima expresión es lo que lleva al pensamiento crítico y a la sabiduría. De hecho, muchas veces como docentes cometemos un error bastante grave. Es cierto que somos docentes, tenemos que enseñar, es nuestro deber después de todo, pero nunca se ha de perder de vista una cosa, el aprender.
Desde mi punto de vista y desde mi propia experiencia el mejor profesor no es el que más conocimientos tiene, o el que mejores habilidades sociales tiene. Para mi el mejor profesor es el que es capaz de aprender de los alumnos. Cada alumno es un libro, tiene una historia diferente que quiere contar, cuantas más historias sepas más imaginación y capacidad tendrás a la hora de contar cuentos o de inventarte una historia. Estas situaciones de mejora se producen normalmente a través de conflictos, tanto internos como externos. Después de todo si algo va bien no se cambia y por lo tanto no se mejora.
Esto también es aplicable al aula, por ejemplo una situación que se da comúnmente es la figura del alumno pasota, sin interés y desmotivado por la materia. El conflicto se puede dar por varios frentes. Desde nuestro punto de vista como profesores es un problema ya que no sigue el ritmo de clase y puede ser perjudicial para el grupo si este comportamiento se convierte en un ejemplo para el conjunto de la clase.
Ahora bien dada esta situación o este conflicto existen dos formas contrapuestas de actuación. La primera es dar el caso por perdido y no dar más importancia, la segunda la que haría mi profesor ideal de la entrada de ayer es nada más y nada menos que intentar aprender de la situación. ¿Y, cómo se hace eso?. Primero, analizando el problema no superficialmente si no intentando conocer el problema y segundo una vez que el problema está identificado, intentar solucionarlo y sacar una lección positiva del mismo.
Actuando de forma activa no sólo estaremos ayudando al alumno en cuestión y solucionando el problema sino que además estaremos aprendiendo algo que nos pueda ayudar para futuros problemas.
Adonde quiero llega es que el conflicto en sí no es malo, no es más que una postura enfrentada en un determinada, de hecho el conflicto llevado a su máxima expresión es lo que lleva al pensamiento crítico y a la sabiduría. De hecho, muchas veces como docentes cometemos un error bastante grave. Es cierto que somos docentes, tenemos que enseñar, es nuestro deber después de todo, pero nunca se ha de perder de vista una cosa, el aprender.
Desde mi punto de vista y desde mi propia experiencia el mejor profesor no es el que más conocimientos tiene, o el que mejores habilidades sociales tiene. Para mi el mejor profesor es el que es capaz de aprender de los alumnos. Cada alumno es un libro, tiene una historia diferente que quiere contar, cuantas más historias sepas más imaginación y capacidad tendrás a la hora de contar cuentos o de inventarte una historia. Estas situaciones de mejora se producen normalmente a través de conflictos, tanto internos como externos. Después de todo si algo va bien no se cambia y por lo tanto no se mejora.
Esto también es aplicable al aula, por ejemplo una situación que se da comúnmente es la figura del alumno pasota, sin interés y desmotivado por la materia. El conflicto se puede dar por varios frentes. Desde nuestro punto de vista como profesores es un problema ya que no sigue el ritmo de clase y puede ser perjudicial para el grupo si este comportamiento se convierte en un ejemplo para el conjunto de la clase.
Ahora bien dada esta situación o este conflicto existen dos formas contrapuestas de actuación. La primera es dar el caso por perdido y no dar más importancia, la segunda la que haría mi profesor ideal de la entrada de ayer es nada más y nada menos que intentar aprender de la situación. ¿Y, cómo se hace eso?. Primero, analizando el problema no superficialmente si no intentando conocer el problema y segundo una vez que el problema está identificado, intentar solucionarlo y sacar una lección positiva del mismo.
Actuando de forma activa no sólo estaremos ayudando al alumno en cuestión y solucionando el problema sino que además estaremos aprendiendo algo que nos pueda ayudar para futuros problemas.
lunes, 2 de octubre de 2017
Sé tu mismo (Be yourself)
La entrada de hoy era relativa a qué tipo de cualidades o característica tiene que tener, según la opinión de cada uno, el tutor ideal. La verdad es que todos tenemos o hemos tenido un espejo en el cual mirarnos, todos hemos sido alumnos, de hecho, aunque en mi cabeza yo ya me considero un profesor en busca de nuevas perspectivas y puntos de vista ocultos a simple vista, también soy en gran parte alumno que recibe conocimientos. De hecho ha sucedido un efecto inesperado, entre con la mentalidad de profesor en formación y ahora en un acto involutivo me he vuelto un alumno rememorando experiencias pasadas.
Pero ese no es la forma en la que quiero abordar el tema de hoy. Muchas veces en esta sociedad, parece que necesitamos un modelo a seguir, unas pautas, unas reglas y unas normas para todo. Tenemos un modelo ideal o no, pero al fin y al cabo un modelo de conducta, un modelo de forma de vida, un modelo de tipo de trabajo, un modelo de educación. Todo se resuelve siguiendo las instrucciones de un formulario, o al menos esa es la visión que tenemos.
Sin embargo, parece que nos olvidamos del elemento más importante de la ecuación, ese elemento somos nosotros mismos. El modelo es una guía y un camino a seguir para no estar parados y preguntándonos por dónde ir. Pero la realidad es que muchas veces vamos por un camino por el que no queremos ir. El camino marcado no es el nuestro.
Así que la entrada de hoy no va a ser sobre el tutor ideal, quizá porque ese tipo de tutor no existe o es simplemente un modelo utópico. En estas líneas quiero reivindicar el tutor de verdad, el real, el que va a ir todo los días al instituto con alumnos y problemas reales. Ese tutor no va a ser un tutor ideal e imaginario, esa persona vamos a ser nosotros, con nuestros defectos y nuestras virtudes. No puede ser un tutor "falseado" con virtudes que no tenemos o que esconde defectos. El proverbio castellano "Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" también es aplicable a los alumnos. Son jóvenes, no tontos.
Por lo tanto a lo que quiero llegar es que el tipo de tutor ideal al que mejor nos vamos a adecuar es a un tipo de tutor conforme a nuestra personalidad, con nuestros valores, con nuestras propias señas de identidad. De este modo ejerceremos nuestro trabajo de forma más profesional y eficiente posible, sintiéndonos cómodos con nosotros mismos. Esto tiene que ser el punto de partida para conseguir ser mejor tutor mediante la mejora continua y la experiencia docente.
Pero ese no es la forma en la que quiero abordar el tema de hoy. Muchas veces en esta sociedad, parece que necesitamos un modelo a seguir, unas pautas, unas reglas y unas normas para todo. Tenemos un modelo ideal o no, pero al fin y al cabo un modelo de conducta, un modelo de forma de vida, un modelo de tipo de trabajo, un modelo de educación. Todo se resuelve siguiendo las instrucciones de un formulario, o al menos esa es la visión que tenemos.
Sin embargo, parece que nos olvidamos del elemento más importante de la ecuación, ese elemento somos nosotros mismos. El modelo es una guía y un camino a seguir para no estar parados y preguntándonos por dónde ir. Pero la realidad es que muchas veces vamos por un camino por el que no queremos ir. El camino marcado no es el nuestro.
Así que la entrada de hoy no va a ser sobre el tutor ideal, quizá porque ese tipo de tutor no existe o es simplemente un modelo utópico. En estas líneas quiero reivindicar el tutor de verdad, el real, el que va a ir todo los días al instituto con alumnos y problemas reales. Ese tutor no va a ser un tutor ideal e imaginario, esa persona vamos a ser nosotros, con nuestros defectos y nuestras virtudes. No puede ser un tutor "falseado" con virtudes que no tenemos o que esconde defectos. El proverbio castellano "Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo" también es aplicable a los alumnos. Son jóvenes, no tontos.
Por lo tanto a lo que quiero llegar es que el tipo de tutor ideal al que mejor nos vamos a adecuar es a un tipo de tutor conforme a nuestra personalidad, con nuestros valores, con nuestras propias señas de identidad. De este modo ejerceremos nuestro trabajo de forma más profesional y eficiente posible, sintiéndonos cómodos con nosotros mismos. Esto tiene que ser el punto de partida para conseguir ser mejor tutor mediante la mejora continua y la experiencia docente.
viernes, 29 de septiembre de 2017
No luches, acoge (Don´t fight, embrace)
Vivimos en una sociedad en muchas ocasiones paradójica a todos los niveles. Los que más tienen que decir, científicos, filántropos, humanistas son los que casi nunca tienen voz y cuando la tienen son ignorados porque no gritan. Sin embargo, las personas sin argumentación, que tienen poco o nada que aportar, porque no tienen conocimientos o porque sus argumentos son destructivos en lugar de constructivos, son los que además de escribir demasiado, la gente les escucha y pone como ejemplo.
Estas paradojas también se perciben a nivel educativo, y es el motivo principal de esta entrada: Analizar las que en mi opinión son más importantes.
Una de las mayores paradojas del sistema educativo, es que intenta fomentar el grupo como unidad, lo importante es que todos avancemos e intentemos crecer juntos. Que los miembros del grupo, se apoyen unos a otros, que aprendan unos de otros, que nadie se que atrás. Este hecho, visto desde el exterior, hacer que la labor educativa sea una tarea noble, generosa y desinteresada incluso, una labor de guía y orientación basada en el grupo. Hasta este punto es todo muy bonito e idílico, ahora bien el problema aparece cuando a esta dinámica añadimos la competetividad. La competitividad es la antítesis de lo expuesto anteriormente. La competitividad es la exaltación de la individualidad llevado al peor de los límites. Esta competitividad mal entendida, es lo que crea diferencias y tensiones en esa unidad que llamamos grupo y nuestra sistema educativo, y voy a decir más, nuestra sociedad se basa en este término. El mejor es el que mejor nota saca, el país que más produce, el que nunca pierde.
Hace tiempo un amigo informático estuvo participando en un proyecto con la suerte (en un principio) de poder trabajar con algunos de los genios de la empresa. El proyecto era bastante complicado, de ahí que la empresa formase ese equipo de "genios". Sin embargo, y muy a mi pesar de mi amigo el grupo se torno en una pesadilla. La mayoría de los componentes del grupo eran líderes de sus respectivos departamentos, acostumbrados a una dirección casi tiránica apoyados por su aura de genialidad y sus buenos resultados .... Por lo tanto, las reuniones de grupo eran una batalla campal digno de la primera guerra mundial, hasta tal punto que en tres meses la empresa tuvo que disolver el equipo sin conseguir ningún resultado. La empresa creó un nuevo grupo de trabajo, más "limitado", pero logró sacar adelante el trabajo, no sin complicaciones.
Lo mismo pasa respecto a la diversidad. Tenemos dos fuerzas opuestas que tiran de nosotros. Desde hace poco ha surgido una corriente social que se plasma en el sistema educativo, como no podía ser de otra forma, en forma de globalización. Todos en algún momento de nuestra vida vamos a estar "expuestos" a otra cultura, a otros países, a otra forma de pensar y debemos estar preparados para ello. Debemos ser capaces de percibir lo diferente como una oportunidad de enriquecernos, de coger la pieza que nos falta del puzzle y que no podemos encontrar en nuestra cultura y ser capaz de completar el puzzle. Sin embargo, la globalización se ha convertido en la defensa de uno mismo, de lo mío, la indivualidad.
Para concluir esta pequeña reflexión creo que este tipo de problemas se resuelven por consenso, dentro de un grupo, llamémoslo humanidad. Si no aceptamos la diversidad, al diferente, y luchamos contra ella, estaremos mostrando la peor cara del individualismo.
Estas paradojas también se perciben a nivel educativo, y es el motivo principal de esta entrada: Analizar las que en mi opinión son más importantes.
Una de las mayores paradojas del sistema educativo, es que intenta fomentar el grupo como unidad, lo importante es que todos avancemos e intentemos crecer juntos. Que los miembros del grupo, se apoyen unos a otros, que aprendan unos de otros, que nadie se que atrás. Este hecho, visto desde el exterior, hacer que la labor educativa sea una tarea noble, generosa y desinteresada incluso, una labor de guía y orientación basada en el grupo. Hasta este punto es todo muy bonito e idílico, ahora bien el problema aparece cuando a esta dinámica añadimos la competetividad. La competitividad es la antítesis de lo expuesto anteriormente. La competitividad es la exaltación de la individualidad llevado al peor de los límites. Esta competitividad mal entendida, es lo que crea diferencias y tensiones en esa unidad que llamamos grupo y nuestra sistema educativo, y voy a decir más, nuestra sociedad se basa en este término. El mejor es el que mejor nota saca, el país que más produce, el que nunca pierde.
Hace tiempo un amigo informático estuvo participando en un proyecto con la suerte (en un principio) de poder trabajar con algunos de los genios de la empresa. El proyecto era bastante complicado, de ahí que la empresa formase ese equipo de "genios". Sin embargo, y muy a mi pesar de mi amigo el grupo se torno en una pesadilla. La mayoría de los componentes del grupo eran líderes de sus respectivos departamentos, acostumbrados a una dirección casi tiránica apoyados por su aura de genialidad y sus buenos resultados .... Por lo tanto, las reuniones de grupo eran una batalla campal digno de la primera guerra mundial, hasta tal punto que en tres meses la empresa tuvo que disolver el equipo sin conseguir ningún resultado. La empresa creó un nuevo grupo de trabajo, más "limitado", pero logró sacar adelante el trabajo, no sin complicaciones.
Lo mismo pasa respecto a la diversidad. Tenemos dos fuerzas opuestas que tiran de nosotros. Desde hace poco ha surgido una corriente social que se plasma en el sistema educativo, como no podía ser de otra forma, en forma de globalización. Todos en algún momento de nuestra vida vamos a estar "expuestos" a otra cultura, a otros países, a otra forma de pensar y debemos estar preparados para ello. Debemos ser capaces de percibir lo diferente como una oportunidad de enriquecernos, de coger la pieza que nos falta del puzzle y que no podemos encontrar en nuestra cultura y ser capaz de completar el puzzle. Sin embargo, la globalización se ha convertido en la defensa de uno mismo, de lo mío, la indivualidad.
Para concluir esta pequeña reflexión creo que este tipo de problemas se resuelven por consenso, dentro de un grupo, llamémoslo humanidad. Si no aceptamos la diversidad, al diferente, y luchamos contra ella, estaremos mostrando la peor cara del individualismo.
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